Participar rima con derecho: el rap, el freestyle y la participación comunitaria como estrategias para la prevención del embarazo adolescente.

Informe de sistematización de experiencia

Participar rima con derecho: el rap, el freestyle y la participación comunitaria como estrategias para la prevención del embarazo adolescente.

Por: Fuentes, Marisa, Fiamberti, Ignacio, Radduso, Daniel, Ávila, Marisol, Bernales Antonio, Gonzalez, Manuela.

Introducción

La presente sistematización de experiencia relata la implementación del proyecto “El rap, el freestyle y la participación comunitaria: estrategias para la prevención de embarazo adolescente” desarrollado por la Asociación Civil Artepolis durante el 2020 y 2021 con el financiamiento de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, del Ministerio de Desarrollo Social de la Argentina. La hipótesis que orientó el proyecto es que la re-construcción de la condición de ciudadanía de los sectores más vulnerados, requiere del diseño y el fortalecimiento de espacios de participación ciudadana y organización popular. Para ello, se facilitaron herramientas de la Educación Sexual Integral a adolescentes y niñes de barrios populares de la CABA a través de la participación en actividades, que involucraron estrategias de la educación popular, vinculadas al Rap y Freestyle. Si bien se buscó promover la participación ciudadana y la protección de derechos desde una perspectiva integral, se abordaron específicamente los derechos sexuales y derechos (no) reproductivos, y la prevención del embarazo adolescente.

Desde una perspectiva del constructivismo social, el rol de la psicología comunitaria en este tipo de iniciativas, adopta una relevancia clave para acompañar procesos de desnaturalización de representaciones sociales asociadas a la ESI a partir de la visibilización de la voz de las infancias y adolescencias. Los resultados mostraron que quienes asistieron a los talleres de freestyle, lograron ejercer su derecho a participar, expresarse y debatir alrededor de experiencias relacionadas con los contenidos de la ESI, plasmándolo en canciones que escribieron y grabaron durante la implementación.

El proyecto

Para llevar adelante esta iniciativa en primer lugar se generaron encuentros formativos dirigidos a referentes barriales para la implementación de estrategias de trabajo con los lineamientos de la ESI en las diferentes organizaciones de base comunitaria en las que se desempeñan. La puesta en práctica de los saberes compartidos en esos encuentros, tuvo lugar en los talleres de freestyle en los que participaron más de 50 niñas, niños y adolescentes de los barrios de San Telmo, Bo. Padre Mugica y Constitución. En estos talleres, además de aprender del arte de la improvisación de la mano de freestylers reconocidos en la escena de la música urbana, fueron construyéndose las letras de una serie de canciones que les participantes pudieron grabar e incluso producir un video para cada canción. 

En estas canciones, quedaron plasmadas las representaciones sociales -marco desde el que se leen las producciones resultantes de la experiencia- que se encuentran vigentes en los discursos infantiles y adolescentes en la actualidad. Estos permiten no solo entender sino además actuar frente a las problemáticas que afectan a las infancias y adolescencias. El freestyle entonces, como actividad recreativa, artística y creativa emerge como una herramienta para que las comunidades ganen autonomía en la toma de decisiones en el campo de la salud colectiva, proceso que sin dudas la psicología comunitaria deberá acompañar, en tanto no solo permite transmitir imágenes ya presentes, sino que además habilita imaginar nuevas y existentes pero acalladas, como las que aparecieron en la serie de entrevistas semidirigidas realizadas a participantes, talleristas y referentes en el contexto de la evaluación de la implementación del proyecto. 

Comprendiendo que, tal como define Montero (1984), la psicología comunitaria es “la rama de la psicología cuyo objeto es el estudio de los factores psicosociales que permiten desarrollar, fomentar y mantener el control y poder que los individuos pueden ejercer sobre su ambiente individual y social para solucionar problemas que los aquejan y lograr cambios en esos ambientes y en la estructura social”, el rol de la psicología comunitaria en proyectos como este deberá entonces articular las herramientas y saberes ya presentes en el territorio. En este sentido, es importante destacar que la forma en que se recuperan estos saberes no es sin involucrarse en este territorio: el rol propio de les profesionales de esta rama de la psicología es el ser agentes de transformación social, compartiendo sus conocimientos con los actores de la comunidad en pos del cumplimiento de objetivos comunes. Acercar el mundo del rap y el freestyle en formato de taller nos permitió dialogar con las infancias y adolescencias acerca de sus derechos, pero no solo se generó una conversación, sino que además les motivó a involucrarse y tomar una posición activa expresando sus ideas acerca de los lineamientos de la educación sexual integral en canciones construidas a partir de las actividades disparadoras propuestas por referentes barriales. 

Otra pieza clave que debe tenerse en cuenta para el ejercicio de la psicología comunitaria es el desarrollo comunal definido como el producto de la acción comunal (Fals Borda, 1959, 1978), acción que se produce cuando la comunidad se hace cargo de sus problemas y se organiza para resolverlos, desarrollando sus propios recursos y potencialidades y utilizando también los ajenos. Siguiendo a Fals Borda (1959), debe partir de los principios de catálisis social, de autonomía, de prioridad en función de las necesidades a atender, de realización de logros concretos para lograr a largo plazo el cambio social, y de estímulos para reforzar de manera específica cada logro alcanzado, por pequeño que sea. Este es el sentido detrás de la planificación del proyecto: un primer momento de encuentro de saberes en relación a los contenidos de la ESI en el que se redefinieron los ejes claves para trabajar con cada grupo participante de cada barrio, el desarrollo de los talleres lúdico participativos de freestyle en los que las infancias y adolescencias que asistieron a los mismos propusieron sus propios ejes a trabajar en las canciones de acuerdo a sus vivencias y la culminación o cierre del proyecto que implicó nos solo la grabación de las canciones creadas, sino además la confección del informe y posterior presentación de los resultados. Durante todo el proceso, la comunidad participó de forma cooperativa: talleristas y referentes barriales e institucionales, niñes y adolescentes crearon juntes piezas musicales que son hoy insumo vital para tener en cuenta a la hora de formular políticas públicas de promoción de derechos de las infancias y adolescencias en tanto reflejan las preocupaciones prioritarias para cada comunidad con la que trabajamos.

Re – presentar 

Las letras de las canciones que les niñes y adolescentes grabaron, en sus contenidos refirieron a diferentes temáticas como el acoso escolar, abuso sexual, violencia de género, entre otras. Las mismas develaron una serie de representaciones sociales propias de les niñes y adolescentes, importantísimas de tener en cuenta a la hora de formular políticas públicas protectivas de sus derechos, y que lamentablemente muchas veces son acalladas por posiciones adulto centristas que habitan en los discursos mediáticos, por ejemplo. 

Los aportes más importantes a la teoría de las representaciones sociales se ubican en la obra de Moscovici, Jodelet, Ibañez entre otras/os autoras/es. Una de sus definiciones indica que se tratan de “Imágenes que condensan un conjunto de significados; sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que nos sucede, (…) categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los fenómenos y a los individuos con quienes tenemos algo que ver” (Jodelet, 1986). El impacto de estas representaciones en la vida cotidiana de las personas, implica desde la definición de poblaciones, pasando por las problemáticas que las atraviesan, hasta las formas de actuar frente a las diversas realidades. Esto significa que, en el caso de las infancias, adolescencias y juventudes, en una época en la que aún se encuentran vestigios del paradigma tutelar que se resisten a la figura del sujeto de derechos, la construcción de estas representaciones como fue mencionado anteriormente, aún conserva dejos de adultocentrismo. Cabe señalar que las representaciones sociales “tienen cuerpo de realidad psicosocial, ya que no sólo existen en las mentes, sino que generan procesos (interrelaciones, interacciones e interinfluencias sociales) que se imponen a la infancia y condicionan a niños y niñas, limitando la posibilidad de experiencias o perspectivas de análisis fuera de esta lógica” (Casas, 2006). 

Si bien existen numerosas experiencias, como las de las organizaciones estudiantiles, en las que adolescentes y jóvenes logran protagonizar la escena pública expresando sus ideas en relación a diversas temáticas, el trasfondo que explica algunos de los obstáculos al pleno desarrollo del Derecho a la Participación, se puede rastrear en la siguiente definición que refiere a la relación entre las representaciones sociales y las adolescencias. “el joven es presentado como un ser de un tiempo inexistente. El pasado no le pertenece porque no estaba, el presente no le pertenece porque no está listo, y el futuro es un tiempo que no se vive, sólo se sueña, es un tiempo utópico. Ahí son puestos los jóvenes, y así quedan eliminados del hoy. Nunca pueden ser ellos jóvenes en el presente” (Chávez, 2005). Las infancias, adolescencias y juventudes tienen mucho para decir acerca de sus realidades por lo que entonces la participación puede resultar entonces en la clave para la formulación de estrategias que aborden la problemática del embarazo adolescente, entre muchas otras. Así como las representaciones sociales definen poblaciones, problemáticas y formas de actuar, también pueden resultar en la herramienta clave para redefinirlas implicando en ellas, la voz de quienes las protagonizan a través de acciones de fortalecimiento de los espacios participativos destinados a niñas/os y adolescentes. 

Ser parte 

La re-construcción de la condición de ciudadanía, demanda favorecer estructuras organizativas comunitarias, a través de intervenciones articuladas entre Estado y organizaciones sociales. El incremento de las desigualdades sociales durante los últimos años provocó un deterioro en el acceso a derechos sociales fundamentales y profundizó la pérdida de legitimidad de las instituciones públicas en relación a sus capacidades para asegurar la pertenencia a una comunidad política. Entre los sectores más vulnerados (población trabajadora del mercado informal, jóvenes y mujeres especialmente) los procesos de exclusión han provocado situaciones de violencia y marginación, propiciando así mayores obstáculos en el acceso al derecho a la salud.

Sergio De Piero (2020) plantea que el impacto social del proceso de privatizaciones, reforma y reducción del Estado, y ajuste estructural permanente durante la década de 1990 tuvo como consecuencia una nueva cuestión social caracterizada no solo por un empeoramiento cuantitativo de todos los indicadores sociales, sino por la conformación de una nueva sociedad donde el empobrecimiento modifica la vida cotidiana y la realidad urbana, genera la emergencia de nuevos actores sociales, y plantea nuevas relaciones de los sectores afectados con la política.

Particularmente para las adolescencias y juventudes, la fragmentación social se presenta como barrera para un ejercicio pleno de una salud sexual y una salud (no) reproductiva plena, traduciéndose esta problemática en emergentes como las gestas a temprana edad. Los datos brindados por la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS) dependiente del Ministerio de Salud de la Argentina, reporta que en todo el país nacieron 71.741 bebés de personas menores de 20 años durante el año 2019, lo que representa el 11,47% del total de los casos. De estos, un 2,70% (1.938 bebés) se trata de nacimientos de personas gestantes de menores de 15 años de edad. Cabe señalar que estas cifras, no detallan con toda la precisión necesaria los casos, en los que el embarazo, es producto de violencia sexual ejercida por personas adultas bajo las distintas formas de coerción que implican el abuso sexual infantil (que abarcan desde la imposición forzada hasta las amenazas, abuso de poder y otras formas de presión). 

Entendiendo que la adolescencia es una etapa clave en la vida de las personas, en el que se despliega un doble proceso -tanto de cristalización de las capacidades acumuladas desde la primera infancia, como de inicio de la transición a la vida adulta- y que la adolescencia es un período de enormes transformaciones biofísicas, sociales y psicológicas, en donde las personas consolidan su subjetividad (OMS, 2014), el embarazo aparece como un evento que reconfigura el proyecto de vida de les adolescentes, afectando otros hitos transicionales como la inserción laboral y la terminalidad educativa. En esta línea, vale considerar que el embarazo adolescente es un factor crítico en la reproducción de las desigualdades sociales e incide de forma significativa entre los sectores de menores recursos, lo que varía de acuerdo con el nivel de acceso al derecho a la educación sexual y al nivel de desarrollo institucional de los servicios sociales y de salud. Es por este motivo que se necesita redoblar los esfuerzos en la prevención de estas situaciones, que a la luz de la importancia que adquiere el proceso de reconstrucción de la participación ciudadana, puede orientarse la formulación de estrategias de intervención que tengan el foco puesto en la interseccionalidad propia de las poblaciones más afectadas.

En el año 2019, la Argentina registró casi 30.000 nacimientos menos que en 2014. La mayor reducción de esta tasa se dio -al menos entre 2017 y 2018- de manera concomitante con la entrada en vigencia del Plan ENIA. Por ello es de esperar que el mayor acceso a los anticonceptivos de larga duración y el fortalecimiento de la ESI y asesorías en salud integral para les adolescentes, hayan contribuido a sostener y profundizar la reducción de la tasa de fecundidad adolescente. Sin embargo, las diversas formas (deficiente en algunos casos, lamentablemente) que adopta la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en cada institución escolar, y la brecha en la tasa de fecundidad temprana en distintas jurisdicciones del territorio nacional, implican identificar el abordaje de las necesidades de las infancias y juventudes no protegidas por esta política como un problema público, así como las regiones, municipios o provincial no alcanzados por el Plan ENIA. Para la resolución de este escenario, consideramos que el ejercicio pleno del derecho a la participación, se constituye como la clave para lograr estrategias más eficaces centradas en las necesidades reales de las infancias, adolescencias y juventudes, que les den un lugar real a su voz en la formulación de respuestas para la resolución de los problemas que les afectan, y que facilite herramientas para sean agentes actives en la transformación de sus realidades. 

En este sentido, la rima improvisada -el “freestyle”- aparece no sólo como un modo de expresión, una herramienta comunicacional de la que cada sujeto puede apropiarse del modo que más prefiera, sino que además se piensa como estrategia de promoción comunitaria de la salud que busca impulsar el diálogo entre adolescentes y el mundo adulto. 

La voz joven, rima

La cultura hip hop, históricamente se consolidó como un espacio de expresión que ayuda a visibilizar problemáticas de los sectores más vulnerables de la sociedad, como la desigualdad, el machismo y las violencias en general. En consonancia, la naturaleza transgresora de las adolescencias y juventudes encuentra en todas las expresiones artísticas un canal comunicativo que les brinda la oportunidad de pasar por el tamiz simbólico aquellas revoluciones anímicas, corporales y sociales que sacuden sus mundos. En especial en el caso del rap, toman la posición creativa que pone en marcha la maquinaria artística en los barrios, en las escuelas y en todo espacio de reunión. Es el espíritu de este proyecto, habitar esos espacios de encuentro, tomar como herramienta a este tipo de expresión artística, y así potenciar el trabajo de acompañamiento a les adolescentes para que puedan tomar decisiones autónomas e informadas sobre su sexualidad, y el cuidado de su cuerpo. Esta estrategia entonces implica un enfoque centrado en la participación comunitaria vinculada a la Atención Primaria de la Salud, legitimada en la Conferencia de Alma Ata en 1978. Este tipo de enfoque, busca promover proyectos que favorezcan las capacidades de las comunidades y los servicios universales de servicios públicos de salud. Esto se logra construyendo saber y herramientas junto a las comunidades para que sean ellas mismas las que progresivamente agilicen las articulaciones con los sistemas de protección de derechos de intervención necesaria, para la atención de los emergentes de salud que se detecten. 

La actual propuesta se fundamenta en una estrategia educativa, de comunicación y de información en la atención integral de la salud y el desarrollo de espacios de participación que les otorgue mayor protagonismo a les adolescentes convocades por el rap y el freestyle, en las acciones necesarias para la prevención de las situaciones que llevan al embarazo. Se trata de favorecer el acceso a la información a través de acciones que incluyan herramientas pedagógicas y artísticas que permitan las transposiciones didácticas y la orientación de la reflexión en torno a la experiencia. Consideramos fundamental promover estrategias capaces de movilizar a les adolescentes y jóvenes, considerando sus expresiones artísticas, discursivas y de participación colectiva.

La ESI es un “espacio sistemático de enseñanza aprendizaje, que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones responsables y críticas en relación con los derechos de los niños, las niñas y los/as adolescentes al cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, la información y la sexualidad” (Pedrido Nanzur, 2017). Si bien está pensada alrededor de la institución escolar, el desarrollo de los contenidos que determinan sus lineamientos, la ESI requiere de un trabajo articulado con los centros de salud, las familias y las organizaciones sociales. Estos otros territorios, en ocasiones, mantienen un lazo incluso más íntimo que la escuela.

El marco legal que ofrece la Ley N° 26.150 reconoce a la sexualidad como un abanico de elementos centrales en la vida humana que involucra “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos” (Ley N°26.150, 2006). La Organización Mundial de la Salud suma a esta definición que la sexualidad “Se siente y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas, roles y relaciones” (OMS, 2018, p. 3). No es menor mencionar que la sexualidad se trata de una realidad que se vive a lo largo de toda la vida, con diferencias en la forma que adopta esa vivencia en las diferentes etapas vitales. 

Entendida desde la perspectiva de la ética del cuidado, la ESI invita a generar herramientas y espacios de discusión donde las personas pueden desarrollar una mayor autonomía en las decisiones relacionadas a sus derechos sexuales y derechos (no) reproductivos, e identifica como necesario pensar las formas de contribuir en la garantía de derechos de las infancias y adolescencias, principalmente el derecho a participar en el proceso de educarse en relación a la sexualidad. al género, al respeto de la diversidad, a manifestar la afectividad, al cuidado de la salud propia y de las personas con las que se relacionan.

Es por esto que, en el proceso de planificación y organización del proyecto, se elaboraron los insumos, se realizaron las capacitaciones a referentes barriales y talleristas de freestyle, se contrataron los recursos humanos, se adquirió el equipamiento, y se iniciaron las articulaciones institucionales que permitieron la elaboración del Mapa de Actores de cada barrio. Dado que la pandemia obligó la reformulación de muchas estrategias que habían sido pensadas originalmente desde la lógica del acercamiento, en tanto toda experiencia comunitaria del campo de la salud y la educación, el encuentro con otres significa un escenario clave donde se construyen los acuerdos de trabajo, donde se experimenta la interseccionalidad, etc. El uso de plataformas virtuales, la elección de espacios públicos al aire libre para evitar la aglomeración en espacios cerrados, entre muchos otros fueron algunos de los desafíos encontrados. 

Red de contención para la acción: la implementación

Comprendiendo que la implementación del proyecto sucedió durante la pandemia por COVID en tiempos de aislamiento preventivo, el reconocimiento de organizaciones con las cuales hacer red en cada territorio, resultó una tarea muy compleja para les referentes por no contar con la posibilidad de “salir a tocar puertas”, aunque esto favoreció la valoración de las redes ya constituidas que sirvieron de base para generar nuevos contactos.

Una vez realizado esta identificación de organizaciones y actores con quienes llevaríamos adelante las acciones, resultó fundamental consolidar un compendio de herramientas en la forma de un cuadernillo de formación. Este cuadernillo, además de servir como ordenador de cada encuentro llevado a cabo junto a les referentes territoriales, fue una herramienta para continuar con la labor de fortalecimiento de organizaciones, más allá de la finalización del periodo de ejecución del proyecto.

En la etapa de ejecución de actividades en los territorios se realizaron los talleres de freestyle, las capacitaciones a los miembros de las organizaciones barriales, las actividades de promoción comunitaria en educación sexual y reproductiva y la campaña de derechos sexuales y prevención de embarazo adolescente en las redes sociales.

Así mismo, en el proceso de construcción de los Encuentros ESI, se dieron los desarrollos de distintas actividades que les referentes elaboraron acompañades por el equipo de talleristas de freestyle. Una de estas actividades consistió en identificar en el territorio aquellos actores (organizaciones e instituciones) con los que se podría hacer red para desarrollar la tarea de promover los derechos sexuales y derechos (no) reproductivos de las comunidades con las que conviven.

De igual manera, al momento de reconocer estos puntos clave -tanto para la difusión de las actividades que desarrolla cada organización como para la tarea posterior de acompañar consultas de niñes, adolescentes y jóvenes en relación a los temas detallados- se habilito la oportunidad para generar un acercamiento a los equipos de salud que inciden en cada uno de los territorios. Así es como se gestaron encuentros en cada barrio con distintos efectores de salud relevantes en donde les referentes, acompañades por el equipo de talleristas, pudo relatar la experiencia desarrollada hasta el momento y articular acciones conjuntas a futuro.

Una vez preparado el terreno para la intervención territorial, se dio inicio a las actividades con les niñes, adolescentes y jóvenes que se concibieron con perspectiva lúdico-participativa. Un elemento a destacar es la edad de quienes se acercaron a participar. La aparición de muchos niñes de 8, 9 o 10 años con interés en el freestyle, hizo que se tuvieran que repensar no sólo la forma en la que se iban a transmitir esos contenidos sino también la modalidad en la que se iban a acompañar los procesos creativos de cada grupo de cara a la elaboración de las canciones.

Los objetivos del proyecto pudieron cumplirse correctamente. En primer lugar, se instalaron los contenidos ESI como transversales a todas las actividades que les referentes llevaron adelante en sus territorios. Además, se pudieron compartir herramientas para el abordaje específico de la salud sexual y salud reproductiva de adolescentes y jóvenes, dejando ese capital en cada referente y cada organización. Por último, se generó el espacio artístico que le permitió a les niñes, adolescentes y jóvenes participantes adquirir herramientas técnicas para desarrollarse en el arte del freestyle, pero fundamentalmente para expresarse libremente.

En la etapa de cierre del proyecto, tuvo lugar la sistematización de los datos obtenidos a lo largo de la implementación. Además, se generó un ciclo de conversatorios titulado “Juventud, ESI y derechos humanos” que constó de dos encuentros virtuales y en donde se presentaron los productos obtenidos a partir de este proyecto: el cuadernillo de herramientas ESI para organizaciones sociales, los videoclips de las canciones elaboradas por les niñes, adolescentes y jóvenes, y el informe técnico.

En el primer encuentro, participaron cerca de 100 personas y contó con la presencia de diverses referentes de los ámbitos de la educación, de la salud, de la organización popular, de los derechos humanos, entre otros. Esta actividad estuvo coordinada por la Presidenta de la Asociación Civil Artepolis, Prof. María Manuela González y se centró en las intervenciones de un panel de especialistas conformado por el Dr. Gabriel Lerner -Secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia- y Lic. María Elena Naddeo -Presidenta APDH y miembro fundadora de APIABA- quienes aportaron elementos para destacar la importancia de iniciativas que acerquen la ESI al trabajo territorial relacionado a la participación y la promoción de derechos en general, de la mano de las organizaciones sociales. En esta línea la Lic. María Elena Naddeo señaló que “Estos proyectos que tienen que ver con la participación y con modificar los patrones culturales de una ideología patriarcal (…) es una tarea en la que tenemos que redoblar el esfuerzo” celebrando la implementación del presente proyecto que logró, muy a pesar del contexto de pandemia, generar un espacio de genuina participación donde referentes, niñes, adolescentes y jóvenes, en conjunto, pudieron desarrollar una mirada crítica sobre diversas temáticas en relación con los derechos sexuales de las personas. A su vez, Lerner destacó que “La idea de dialogar con las juventudes y adolescencias a partir de lenguajes artísticos, con contenidos de la educación sexual integral, es un aporte sumamente valioso” saludando los resultados de esta iniciativa.

También conformaron este panel el Abog. Federico Putaro -Organizador de La Academia del Freestyle- y la Lic. Marisa Fuentes -Secretaria de la Asociación Civil Artepolis- quienes contaron la experiencia del desarrollo del proyecto en relación al proceso artístico creativo y la articulación con los lineamientos de la ESI y el derecho a la participación. En este sentido, se destaca la importancia del Freestyle como movimiento cultural joven que potencia las acciones participativas dirigidas a las infancias, adolescencias y juventudes. Al respecto Putaro aportó: “El freestyle ha creado comunidades (..) en el espacio público, irrumpiendo y haciendo visible a la juventud como actor social sin diferencias de clases, sin diferencias de género”. Por su parte Fuentes señaló que “El trabajo de implementación de este proyecto dialoga con la salud comunitaria, con la educación popular, y muy especialmente con la perspectiva lúdica y recreativa”.

Durante el segundo conversatorio, coordinado por Sandra Morales -Vice Presidenta de la Asociación Civil Artepolis-, se compartieron las miradas acerca de la participación de infancias, adolescencias y juventudes en la vida social y política. El panel de esta actividad contó con la presencia de la Lic. Mariana Melgarejo -Directora Nacional de Sistemas de Protección (SENAF)- quien manifestó “El Estado tiene que incorporar la mirada de los chicos y las chicas de una manera sistemática, de manera permanente y de una manera institucional. (…) Decir que son sujetos de derecho implica reconocerles su capacidad de agencia, es decir su capacidad de cambiar las cosas con su participación.” Además, participó la Lic. María Cecilia Velázquez Presidenta del Consejo Provincial de Educación (Santa Cruz). Velázquez, respecto de la experiencia de implementación de este proyecto puso en relieve que “Cuando uno ve (…) lo que las pibas, los pibes y les pibes han podido hacer a partir de apropiarse de la palabra, la improvisación en el rap, la expresión de las situaciones que no encuentran posibilidad de ser dichas y a partir de ahí se hacen públicas y colectivas (…) Eso es una escuela. Ahí está funcionando la posibilidad de aprender, de transformar, de transformarse, de afianzar identidades”.

El panel además estuvo conformado por el Dr. Sergio De Piero, Director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (UNAJ), y el Lic. Ignacio Fiamberti, miembro de la Asociación Civil Artepolis. De Piero sostuvo “Los chicos cantando hacían un proceso de participación política trayendo algo que está ausente. (…) Descubrir nuevas formas para hacerlo presente, es un aporte notable en términos políticos”. Por su parte el Lic. Fiamberti se encargó de relatar los resultados plasmados en el informe técnico de este proyecto resaltando que los mismos “muestran las potencialidades de esta modalidad de abordaje (…) para transformarse en algo de mayor extensión (…) para transformarse en parte de lo que es la política pública en materia de Educación Sexual Integral”.

Las primeras voces

Como fue mencionado, durante la etapa de evaluación de la implementación del proyecto, se llevó adelante un relevamiento que tuvo como objetivo monitorear el proceso de participación de las niñes y adolescentes en el marco del Proyecto “El rap, el freestyle y la participación comunitaria. Estrategias para la prevención de embarazo adolescente” desarrollado en las sedes de Constitución, San Telmo y Barrio Padre Mugica, a partir de conocer los sentidos y experiencias desde la subjetividad de los participantes.

El universo de este relevamiento lo conformaron las niñes y adolescentes que participaron del proyecto en las tres sedes, así como les referentes de las organizaciones y los talleristas del proyecto. El relevamiento utilizó técnicas cuantitativas y cualitativas de recolección de información a través de entrevistas semi estructuradas a adolescentes, referentes y talleristas. En total, se realizaron 24 entrevistas a adolescentes participantes del proyecto, algunas presenciales y otras telefónicas, según la disponibilidad. Las preguntas cerradas de la encuesta de adolescentes fueron respondidas por todos aquellos que participaron de al menos una clase (24 adolescentes), mientras que la entrevista completa (incluyendo las preguntas abiertas) fue realizada a 15 adolescentes que participaron de al menos 3 clases, seleccionando 5 por cada sede. Además, se realizaron entrevistas a 6 referentes de organizaciones (2 por sede) y a 6 talleristas (3 talleristas ESI y 3 de Freestyle). 

Del total de encuestas obtenidas, 9 corresponden a la sede de Constitución, 8 a la de Padre Mugica y 7 a la de San Telmo. Del total de la muestra el 67% se autopercibe de género masculino y el 33% de género femenino. En cuanto a las edades, la mayoría tiene entre 14 y 17 años (50%), un 21% tiene 18 o más años, y un 29% tiene menos de 14 años.

Respecto del entorno familiar, la mayor parte de les niñes y adolescentes encuestados vive con su familia (92%), en mayor medida compuesta por madre y/o padre y hermanas/os. El 2% vive solo. En cuanto a la actividad laboral, el 29% de les participantes de los talleres realiza alguna actividad laboral. Cabe aclarar que, de este universo, el 71% tiene 18 o más años de edad.

La música es el principal pasatiempo de les encuestades (33%). En segundo lugar, el 29% de les niñes y adolescentes señala el deporte como principal pasatiempo, mientras que el 25% propone como principal pasatiempo “otro” por fuera de los predefinidos. El 13% no declara ningún pasatiempo. Además, se preguntó si participaban regularmente en algún espacio colectivo/comunitario. La gran mayoría (52%) manifestó no participar en ningún espacio. El 19% lo hace en una iglesia, el 10% en una Centro de Estudiantes, y otro 10% en una Organización No Gubernamental o Partido Político. 

En la parte cualitativa de la entrevista se intentó, en un primer lugar, recuperar la valoración sobre la experiencia en general, a partir de las distintas reflexiones, impresiones y opiniones que las y los adolescentes tuvieron sobre su participación en los talleres. En este sentido, algunes niñes o adolescentes valoraron positivamente la experiencia al asociarla con el aprendizaje y la generación de conocimientos. Algunas de las consideraciones fueron: 

  • “Porque teníamos todas las herramientas disponibles para hacer las actividades que queríamos hacer y además fue productivo en el sentido de que podíamos aprender cosas que antes no sabíamos.”
  • “Porque a veces te enseñan muchas cosas también. Con la música. A través de la música con los profesores. Ponele yo no sabía mucho llevarme bien con la música.”
  • “La pase muy bien, porque aprendí algo que no sabía para nada.”

Otres destacaron como a través del taller pudieron mejorar en ciertos aspectos personales, como la confianza en uno mismo, o la relación con otros.

  • “Me gustó mucho porque yo antes no hacía nada de eso. Me da mucha vergüenza estar enfrente de mucha gente y esas cosas, y nunca había hecho nada así, como cantado o rapeado.”
  • “Me parecía difícil al principio porque era nueva y no sabía nada, pero después me di cuenta que podía lograrlo, y se me fue facilitando.”
  • “A mí me ayudaron a cambiar de aire y a convivir mejor con otras personas.”

Por último, otro aspecto mencionado fue la posibilidad de expresarse libremente a través de las dinámicas propuestas en los talleres y a la hora de componer.

  • “Me gustó porque podíamos contar las cosas que nos pasan a nosotros o por ahí que vemos le pasan a otros, y los profes nos daban siempre como ese espacio para escucharnos
  • “Porque nos podíamos expresar y traer los temas que queríamos. Todos nos escuchábamos a todos.”
  • “Cuando hicimos la canción no había un tema definido, tampoco la letra, fuimos decidiendo entre todos y capaz alguno aportaba algo y los demás lo íbamos mejorando y así la fuimos armando”

Cuando les participantes del relevamiento fueron consultades por el aspecto que más gustó de los talleres contestaron, en su gran mayoría, sobre la posibilidad de grabar sus propias canciones.

  • “La grabación, me sentí como una estrella”
  • “Grabar y cantar en el micrófono”
  • “Hacer la canción y grabarla”
  • “Que podemos crear nuestras propias canciones”

En menor medida, algunas/os destacaron la dinámica de los talleres y las actividades propuestas.

  • “Que te explican todo muy claro. También me gustaron las actividades que nos hicieron hacer”
  • “Cuando hacíamos las rondas de rimas. Hacíamos una ronda y antes de que le toque a cada uno, decimos una rima y el otro tiene que rimar con eso. Ese momento me da mucha adrenalina. Tenes poco tiempo para pensar y tenes que decir lo primero que te viene a la mente”
  • “La conexión que teníamos después de ir a varias clases. Al principio no nos conectábamos mucho pero después si”

Cuando se le preguntó a les niñes y adolescentes por los aspectos que menos le gustaron del taller, o por aquellos que podrían mejorar, la gran mayoría contestó que no había nada que no les gustase. Algunes pidieron por más duración de las clases y/o mayor frecuencia de las mismas, y por la posibilidad de llegar a más adolescentes.

  • “Quizás deberíamos conseguir más gente, quizás repartir volante, o hablar con los chicos en la plaza. Había varios chicos en la plaza que parecían interesados, pero ponele que los hermanos mayores decían ¡No, que yo te voy a tener que llevar!”
  • “Me hubiera gustado que sea más de una clase por semana.”
  • “Yo creo que lo hubiese hecho más largo. Fue muy cortito. Quizá los talleres podrían haber sido más largos.”

En relación a los temas sobre los cuales rapearon les participantes durante el taller, la mayoría (40%) eligió como el más importante a la “ESI” en general, mientras que un 27% eligió específicamente la “violencia contra la mujer”, un 20% el “bullying”, y un 13% “otros”.

Cuando les niñes y adolescentes fueron consultados sobre si creían que faltó rapear sobre algún tema en particular, la mayoría contestó que no, aunque algunes sugirieron otras opciones:

  • “Sobre mi ranchada, sobre mis amigos, sobre la amistad”
  • “Me gustaría hacer un tema sobre las cosas que vivimos, la calle, lo que pasa en nuestro barrio. Pasan muchas cosas en nuestro barrio, a veces no se puede ni dormir, no sabes si van a entrar a tu casa, hay rastreros, hay robos. No es que a mí me gustaría hacer eso, me gustaría rapear sobre esos temas. También me hubiera gustado cantar algún tema romántico.”
  • “Capaz algo más político, yo mucho no se de eso, y siento que te enseñan un poco, pero podría ser más.”
  • “El tema de la salud mental.”

Cuando fueron consultades sobre si conocían la ESI con anterioridad a los talleres, el 50% respondió que sí, y el otro 50% que no, y frente a la pregunta acerca de si era necesaria la enseñanza de la ESI entre los adolescentes, la gran mayoría contestó que era muy necesaria.

  • “Esta bien, para mi está bien. Para que abran sus mentes. Hay cosas que están mal, que no se tienen que hacer, como la violencia hacia las mujeres.”
  • “Es muy necesaria. Para informar a las personas. Para no cometer errores que después te arrepientas.”
  • “Es un conocimiento que todos los ciudadanos por igual deberíamos tener, desde nuestra formación, desde la niñez a la adultez.”
  • “Yo creo que lo que yo aprendí lo aprendí de gente que se supo explicar bien, pero creo que en la sociedad no hay gente que lo pueda explicar de la forma que yo lo pude aprender. Yo hablo con mucha gente y no están bien informados sobre el tema. Me gusta mucho cómo se enseña la ESI, pero no hay tantos lugares que lo hagan.”

Las voces detrás de escena

En este apartado se recogen las voces de los talleristas de freestyle/rap y de les referentes de las organizaciones comunitarias a través de las cuales se implementó el proyecto, para recuperar sus reflexiones acerca de la experiencia. En total, se realizaron entrevistas a 6 referentes de organizaciones (2 por sede) y a 6 talleristas (3 talleristas ESI y 3 de Freestyle). 

En líneas generales, les entrevistades reconocen un valor positivo en la experiencia, destacando el proyecto como un espacio donde les adolescentes pudieron expresarse libremente. Además, varios destacaron la utilidad también para les referentes y talleristas en su formación profesional y/o como militante social.

  • “La experiencia estuvo buenísima. No solo para los chicos, también para nosotros como adultos. Siempre está bueno ver la otra cara de la moneda, otras realidades y que los chicos te las cuenten.”
  • “La experiencia en general me encantó porque, era una forma de trabajo muy buena que teníamos, y segundo porque es poner una semilla para los chicos, que la verdad les sirvió un montón. Lo pienso como si me hubiera pasado a mí a esa edad”
  • “La experiencia en general me pareció muy enriquecedora. No solo como espacio de expresión de las realidades de les chiques, sino también como un proceso individual de construcción y después implementación con les compañeres”
  • “Fue muy buena, la verdad toda la parte de preparación, armar el cuadernillo, juntarnos con las talleristas…a mí me gusto, ¡y me sirvió muchísimo! Fue muy lindo ver a los chicos y chicas con sus producciones también.”

Les entrevistades señalaron también como las voces de les niñes y adolescentes fueron tenidas en cuenta en las diferentes instancias. En particular, esta dinámica se observó en el intercambio a la hora de elegir los temas sobre los cuales se rapeó, y en el proceso de creación de las canciones que finalmente grabaron.

  • “Para escribir los temas les dábamos las herramientas nomás, pero la creación era siempre de ellos.”
  • “Ellos daban las rimas, tiraban las ideas y yo les ayudaba a darle un poco más de forma Y así fue, fue un proceso en donde yo no me quería meter. Cuando veía que necesitaban mucha ayuda los guiaba, ya que ellos iban solos. Me decían podríamos poner esto y yo les decía podés rimarlo de esa manera. Pero siempre les decía que pusieran lo que a ustedes les guste, mientras rime y tenga un formato de canción lo ponemos y fue todo así hasta que llegamos al final.”
  • “Por ejemplo un tema que trabajaron fue el del bullying y a mí me pareció un buen tema por lo que contaban y porque los pibes querían hablar mucho sobre el bullying, alguno alguna vez fue maltratado y vivieron muchas situaciones similares con sus compañeros y ellos y bueno dijimos es por acá y empezamos a escribir sobre el bullying.”

Por su parte, les referentes de organización destacaron ampliamente el acompañamiento y la incorporación de nuevos conocimientos y herramientas para el trabajo en territorio.

  • “Sí. Aprendimos un montón. La verdad que sí. Siento que estamos más preparados para cuando aparece algún problema de estos entre los chicos que vienen acá. Lamentablemente siempre está pasando alguna de estas cosas y es mejor poder dar una mano, ayudar”
  • “Estuvo bueno hacer el mapeo en el barrio y nos re sirve, aunque me hubiese gustado poder hacerlo en persona. Tuve que buscar mucha información en internet y preguntar a los vecinos porque como estamos con lo de la pandemia no podía ir y presentarme así nomás. Siento que hubiésemos hecho un montón de contactos nuevos si no hubiese sido por la pandemia”

Reflexiones finales

El proyecto logró llevar adelante una propuesta de intervención articulada entre el Estado y distintas organizaciones sociales. Los distintos saberes de la Asociación Civil Artepolis, y las organizaciones de base que participaron de la implementación del proyecto, pudieron funcionar de manera conjunta para aportar colectivamente a la construcción de la categoría social “juventudes”, que es plural no solo por la imposibilidad de aprehender bajo una categoría homogeneizante a las características y propiedades de la multiplicidad de personas, grupos, actores y colectivos que la conforman, sino también porque en la producción misma de la categoría intervienen diversos contextos, actores y maneras.

A partir de esta articulación, el proyecto se propuso aportar en el diseño y el fortalecimiento de espacios de participación ciudadana y organización popular. Les niñes y adolescentes se interesaron por la propuesta en cada uno de los barrios donde se llevó adelante, lográndose un elevado nivel de participación, aun a pesar de las complicaciones señaladas con motivo de las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19. Cabe destacar que la mayoría (52%) de les escuestades manifestaron no participar regularmente de ningún espacio colectivo de su comunidad. El involucramiento de estos jóvenes es muy positivo, y puede vincularse al interés que genera una actividad pensada alrededor de la cultura freestyle. En los últimos años los eventos vinculados a esta se han vuelto masivos entre les jóvenes argentinos, mientras que la música rap (y su variante el “trap”), asociada por definición a la práctica del freestyle, se apoderó de los primeros lugares de todas las plataformas de reproducción: Spotify, Youtube, ITunes, etc.

El proyecto habilitó espacios y dinámicas de participación, donde les niñes y adolescentes pudieron ejercer su derecho a participar, expresarse y debatir alrededor de experiencias relacionadas con los contenidos de la ESI. De esta manera, se pusieron en juego acciones y valores propios del ejercicio de la ciudadanía. Por ejemplo, la posibilidad de expresarse libremente fue ampliamente rescatada por les participantes, como también el marco de escucha e intercambio respetuoso con les otres. Asimismo, la sensación de empoderamiento y reconocimiento social se manifestó en la posibilidad de grabar una canción con calidad profesional, el elemento más destacado en las entrevistas. Por otra parte, se pueden observar los efectos positivos del proceso de participación en la vida cotidiana de les niñes y adolescentes, que manifestaron haber adquirido mayores niveles de confianza en sus capacidades, en su exposición ante un público o en su relación con otres.

La metodología elegida para el proyecto demostró ser acorde para la consecución de los objetivos propuestos, y fue avalada por participantes y talleristas, facilitando experiencias lúdicas que permitieron poner ideas en debate. En esta formulación se encuentran involucrados los principios fundamentales de la psicología comunitaria y la educación popular. Por un lado, les niñes y adolescentes valoraron el haber adquirido nuevos conocimientos alrededor de los temas trabajados en los talleres. Por ejemplo, el 50% de les participantes manifestaron no conocer la ESI con anterioridad a su participación en el proyecto. Por otro lado, para les adultes, abordar estos temas significó un ejercicio de escucha atenta que permitió visibilizar experiencias del mundo de los jóvenes. De esta manera, las organizaciones se fortalecieron al tiempo que los jóvenes adquirieron herramientas para incidir en la sociedad en la que viven.

En relación a la ESI, se elaboraron estrategias que la abordaron de forma integral y adecuada a los momentos del desarrollo psíquico y corporal de las infancias, adolescencias y juventudes con las que se trabajó, ubicando el respeto como valor ordenador de cualquier iniciativa, lo cual brinda una clave para habilitar el diálogo en relación con la diversidad sexogenérica y las formas en que se expresan los géneros; los roles estereotipados de género, y las inequidades que esto conlleva; las formas que adoptan los vínculos sociales, afectivos y amorosos, y su relación con las violencias; la feminización de las tareas de cuidado, la construcción de proyectos de vida y su relación con la xaternidad; entre otras temáticas.

En cuanto a las organizaciones, el proyecto logró conjugar de manera virtuosa una organización del tipo para el desarrollo como Artepolis, con organizaciones de base con la que existía un nivel de afinidad en la forma de ver y pensar lo social y lo político. Artepolis pudo poner en valor el conocimiento de sus profesionales en determinadas áreas específicas como la niñez y la salud, capacitando a las organizaciones de base, creando material de difusión y acompañando el proceso de conformación de las mesas comunitarias de salud. 

Para finalizar, creemos que todo lo expuesto hasta aquí da cuenta de las potencialidades de esta modalidad de abordaje de la ESI para transformarse en parte de la política pública en materia de Educación Sexual Integral. La principal virtud del proyecto radica en las posibilidades que ofrece la lógica del rap/freestyle como vehículo de participación y expresión de las vivencias de les niñes y adolescentes. Si bien se abordaron determinadas temáticas sugeridas por les adultes a lo largo de los talleres, son les participantes quienes decidieron sobre qué iban a rapear y que van a decir las letras. 

Dada la buena recepción de esta experiencia, hoy se está desarrollando un proyecto que le da continuidad en un contexto muy diferente al de los barrios: en la actualidad, los talleres de freestyle se llevan adelante en dispositivos penales juveniles de cinco provincias del país. Las producciones en este caso, son bastante más variadas en cuanto a las temáticas que abordan en tanto les adolescentes plasman en sus canciones las realidades de sus barrios en su gran mayoría, pero asisten con el mismo compromiso y motivación que en la experiencia relatada en este documento. 

En las canciones que crearon niñes y adolescentes en la implementación del proyecto relatado, encontramos evidencia tangible acerca de cómo observan determinadas problemáticas que les afectan y cómo quisieran resolverlas. Aunque el paradigma de derechos se encuentre en vigencia en nuestro país y en el mundo desde fines del milenio anterior, el mundo adulto paulatinamente en la actualidad está admitiendo la palabra de les más jóvenes como un aporte válido para pensar las soluciones a los determinantes negativos de la salud que afectan, generando espacios legítimos de participación. No obstante, la experiencia nos demuestra que en las producciones artísticas podemos también encontrar elementos que echen luz sobre aquello sobre lo que como sociedad necesitamos revertir para lograr así una sociedad más justa. Este es el posicionamiento ético-político que la actualidad nos demanda. 

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